lunes, 19 de octubre de 2009

El ego y el hada, una historia irreal pero real en muchos

Esta es una historia cualquiera, de una persona cualquiera. Esto paso hace tiempo, en un lugar al que todos conocemos y nunca vamos. Un lugar que siempre tenemos presentes y nunca usamos. Pero la persona de esta historia era distinta. Vivió mucho tiempo en ese lugar, disfruto mucho de esas cosas hasta que un día todo se destruyo. La soledad de este individuo hizo que su forma de ser se vuelva oscura, tan negra como la noche sin luna y su esperitu aullaba buscandola. Despues de haber recorrido mucho tiempo ese sendero, se dio cuenta de que estaba completamente solo, deprimido, ausente, pero no porque su alrededor lo habia hecho, sino porque ese mundo que siempre existio se derrumbo, destruido en mil pedazos.
Su bestia interna crecia, se alimentaba de todo lo que el creia inutil, esas personas que caminaban junto a el, que el no respetaba, no creia, se reia. Todo su mundo se había vuelto nada y ese nada era su todo. Luego de mucho recorrer ese caminó, él ya se había acostumbrado a vivir de esa manera, sus formas, sus modos, sos actos; sin darse cuenta de que cada vez se encerraba en su todo, la nada.
El se regocijaba "siendo" el mejor, sintiendose mas, sientiendose bien; pero eso lo encerraba mas en su nada. De repente, el día, encerrado en su mundo, un hada aparecio. Sobre su hombro derecho se poso y empezo a dialogar con la conciencia dormida de aquella persona.
Era un hada hermosa, alas verdeaceas como casi invisibles, un vestido celeste con circulos, su perlo largo, sobre su frente reacia un flequillo casi imperceptible. Esa hada estaba llena de una luz totalmente distinta a lo que antes se había visto. Sus alas abanicando el viento, creaban una sensación de calidéz como un atardecer rodeado de un campo de flores. Su perfume, el mas dulce y suave de todos, una mezcla perfecto de frutas combinadas para crear un aroma casi inexistente.
Ella, tan pequeña y tan fragil, no dudo en hablar con él y fue una charla de mucho tiempo. Todas las tardes se encontraban para dialogar en el mismo lugar, durante mucho tiempo estuvieron juntos, luego por su encierro el no dejo entras mas a ese hada a su vida. Ella, tan dulce y gentil, nunca dejo de preguntarse a donde estaba ese ser oscuro, ese ser tan solitario, ese ser con el que podia dialogar tardes completas.
Un largo tiempo había pasado, el estaba mas sumergido en un mundo mas oscuro que antes cuando, lejos en el horizonte, detras de unas montañas, mas alla del viejo sendero del bosque, se vio envuelto de una dulce fragancia, esa dulce fragancia que se había perdido en el olvido que nunca olvidó. En cuanto escuchó una dulce risa, empezó a correr hacia ella, reconocia esa risa, ese olor, esa calidez.
El había buscado a esa hada durante mucho tiempo, su corazon ha´bía vuelto a creer que había algo mas que esa nada que era su todo, ese lugar que estaba derrumbado, sus sentimientos mas internos, su ser espeiritual, se estaba recontruyendo de a poco, de una manera distinta. Despues de correr durante mucho tiempo buscando la fragancia que antes el había sentido, la encontró, sentada, a orillas de un arbol viejo, sola, recordando cosas y riendose. Ella se da vuelta y lo reconoce, reconoce ese ser oscuro, pero esta vez no era asi, el estaba teniendo una luz calida desde su interior.
Asi como el sol sale sopresivamente detras de una colina e ilumina todo con su luz, y crea tal calor que solo las flores giran para encontrar sus rayos, ella se convierte en una mujer. Una mujer hermosa, sus alas se habían vuelto un vestido muy sencillo, sus ojos mostraban esa luz que ella antes desprendia, ese aroma era mas dulce que antes. Al verla, el se arrodilla y comienza a llorar; ella se acerca y levanta su mentón para poder ver sus ojos y le pregunta, porque lloras hombre oscuro? El al ver esos ojos, comienza a sonreir, y sus lagrimas caen sobre sus mejillas y responde, porque verdaderamente eh encontrado mi razon de existir... Ella sonrie y lo levanta, toma su mano y lo lleva corriendo y los dos se sumergen en ese mundo distante que todos tenemos y que nadie utiliza, ese mundo que todos queremos encontrar y tenemos muy cerca...

Todos tenemos que saber que en nuestro interior tenemos un mundo simple, sin vueltas, un mundo que negamos y mostramos al mismo tiempo. Ese mundo nos permite cerrarnos o abrirnos segun seamos. El peor flagelo de la humanidad es el egocentrismo y la negacion a la ayuda, si fuesemos un poco mas pensastes, nos dariamos cuenta de que necesitamos mas de esas pequeñas haditas(conciencia) para poder quitarnos a ese "hombre oscuro de adentro"...

2 comentarios:

denis dijo...

Me encanto!!!!

Juan Martín dijo...

El "hadita" es la marihuana, no? jaja
Muy bueno, abrazo.